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miércoles, 14 de marzo de 2007

UN DÍA EN BRUSELAS

De estrechas callejas, grandes avenidas, casas con gabletes, modernos edificios... Bruselas logra el perfecto equilibrio de una capital a escala humana. Su excepcional Grand-Place alberga cafés y "brasseries", entre las casas barrocas de los gremios. En ella también se encuentra el ayuntamiento, un edificio del más puro estilo gótico construido entre los siglos XIII y XV. Desde el punto más alto de su torre de más de 90 m, un San Miguel de cobre dorado domina la plaza. Muy cerca de allí se encuentra el Manneken-Pis. Esta escultura que representa un niño se remonta al siglo XVII. La leyenda cuenta que, mediante su espontáneo gesto, habría apagado la mecha prendida de una bomba.
Aprovecha que estás en pleno centro histórico para pasearte por la Rue des Bouchers, repleta de animados restaurantes. La catedral gótica de San Miguel y Santa Gúdula no puede dejar de verse, sobre todo por sus elaboradas vidrieras. Al sur de la ciudad, los barrios de Saint-Gilles e Ixelles atesoran numerosos edificios modernistas. Tampoco puedes perderte la abadía de Notre-Dame de la Cambre, situada al sur de los estanques, que destaca por su patio de honor y su iglesia de los siglos XVIII y XIV, respectivamente.
Al norte de la ciudad, el Atomium es el símbolo de Bruselas. Construido para la Exposición Universal de 1958, representa una molécula de cristal de hierro aumentada 165.000 millones de veces. Desde sus 100 metros de altura, domina la llanura de Heysel.
-GASTRONOMÍA:
El reino de Bélgica, reconocido como patria de la cerveza, del chocolate, de los quesos y desde hace poco tiempo, del foie gras, tiene sin lugar a dudas estilo y gusto. Por supuesto, el éxito de estos grandes cocineros no ha de resumirse a los famosos “moules-frites” (mejillones con patatas fritas), al “américain” (filete americano), o al café liejés (helado con café y chantilly). Destacan así dos denominadores comunes, que son la creatividad y la calidad de los ingredientes utilizados en sus recetas.








UN DÍA EN GANTE

Gante es conocida, sobre todo, por la catedral de San Bavón, construida por orden de Carlos V.
En su interior, el retablo de "La Adoración del Cordero Místico", obra de los hermanos Van Eyck, está reconocido como la joya de la pintura flamenca.
Desde lo alto de su torre, las vistas dominan la ciudad y sus alrededores. Muy cerca, el campanario de la iglesia de San Nicolás supera los 90 m de altura, lindando con la Lonja de los paños y su carillón de más de 50 campanas.
Es difícil encontrar un rincón tan hermoso en toda Bélgica como el muelle de Graslei con sus elegantes palacios gremiales y enorme animación, con bares y restaurantes. Lo mismo ocurre con el barrio que rodea el Castillo de los Condes de Flandes, repleto de edificios góticos maravillosos pero también de cervecerías tradicionales.
Muy cerca, se ha recuperado Patershol, con su laberinto de calles estrechas donde antes vivían humildes artesanos y ahora están los restaurantes y tiendas de lujo.
Es uno de los muchos proyectos que está cambiando el rumbo de una ciudad que se niega a convertirse en un museo al aire libre.
Gante ofrece, aparte de su interés arquitectónico, museos, muchas tiendas, y una vida nocturna con numerosos conciertos. Cualquier noche es buena para disfrutar de un concierto de jazz gratuito en algunos de los numerosos bares.
La ciudad puede ser descubierta en barco a través de los canales, en bici o a pie ya que sus no muy extensas dimensiones lo hacen posible de forma agradable si uno resiste el frío con buen humor.
-GASTRONOMÍA:
La cocina belga está muy influenciada por la cocina francesa, se dice a menudo de los belgas que es una nación de "Gourmets".
En realidad esto se traduce en que es una cocina de grandes porciones y de gran calidad.
Los platos típicos incluyen lapin à la geuze (geuze que ha sido fermentado naturalemente en cerveza belga se suele tomar mucho en la región de Bruselas, y lapin que es conejo), stoemp (un plato delicioso con patatas, zanahorias y salsa de cebollas con ciertas añadiduras a la receta dependiendo de la región, como por ejemplo salchichas), ensalada liegeoise, carbonadas flamencas, elaboradas con carne de ternera a la brasa aderezada con diferentes hierbas aromáticas como laurel y tomillo, y acompañada de cebolla, azúcar, vinagre y salsa de cerveza (similar a la francesa filet bourguignon pero elaborada con cerveza en vez de vino tinto), chicon gratin y por supuesto los moules frites (mejillones y chips). Otro de los platos más conocidos es el waterzooi (especialmente genth waterzooi) que es una cremosa sopa de rodaballo.