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martes, 15 de agosto de 2006

VALDEPEÑAS

En la Mancha, Don Quijote constituye todo un símbolo. Su leyenda ha generado un turismo cultural deseoso de ver la realidad social y geográfica que magistralmente describió Cervantes. Un turismo al que hay que añadir el gastronómico.
La existencia de un personaje que nunca llegó a existir y las aventuras que no sucedieron jamás, curiosamente, han dejado una huella imborrable en Valdepeñas y su comarca que forman parte de la novela, a la que acuden turistas de todo el mundo, quizá para conocer mejor al Ingenioso Hidalgo.
En Valdepeñas destaca la Plaza de España y su entorno, con sus características casas pórticadas de muros blancos enmarcados en listones azules, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, templo originario de principios del siglo XIII, y el Convento de los Padres Trinitarios, de estilo barroco Clasicista, donde en una de sus capillas se encuentra una de las imagenes más veneradas en Valdepeñas, la de Jesús Rescatado.
En la Plaza Veracruz existen dos buenas muestras de arquitectura, hoy ocupadas por el Museo Municipal y el Auditorio Francisco Nieva (es un edificio de planta basilical y cuya construcción se remonta al siglo XVI, aunque algunos estudiosos fechan su construcción anterior al siglo XV. El auditorio fue iglesia, pudiendo haber sido antes una sinagoga).
El Museo Municipal cuenta con fondos arquelógicos procedentes de las excavaciones del Cerro de Las Cabezas, así como una buena muestra de pintura contemporánea. En la planta baja estan las salas dedicadas a pintores locales.
En el moderno Museo del Vino alzado sobre la antigua Bodega de Leocadio Morales (una de las que mas intensamente vivió el auge comercializador y exportador de los caldos de Valdepeñas a comienzos del siglo pasado), permite una perfecta inmersión en la cultura del vino y los secretos de la Enología.
En el Museo de Los Molinos se muestran maquetas y pinturas que giran entorno al molino en sus diferentes latitudes.
Los Baños del Peral, centro de interpretación del Agua, ocupa una antigua Casa de Baños alimentada por un manantial de aguas agrias o ferruginosas.
En el kilómetro 207,7 de la autovía de Andalucía se encuentra el Conjunto Arquelógico del Cerro de las Cabezas, sobre el que se extiende la ciudad ibérica que ocupa casi 14 hectáreas junto a la Vega de Jabalón.

CASTILLO DE TRUJILLO

Trujillo posee un rico patrimonio artístico en el que destacan el Castillo (alcazaba), la iglesia de Santiago, la iglesia de Santa María la Mayor, la iglesia de San Francisco, la Iglesia de San Martín, la Plaza Mayor, el palacio de los Marqueses de la Conquista, el palacio de los Orellana-Pizarro, el palacio de los Duques de San Carlos, el del Marquesado de Piedras Albas, la casa fuerte de los Altamirano, el palacio de Chaves (Luis de Chaves el Viejo) y el recinto amurallado.
También cuenta con varios museos, como el Museo de la Coria (fundación Javier de Salas), la Casa-museo de Pizarro, el Museo del Traje de Enrique Elías, y el Museo del Queso y del Vino, con degustación.
No dejeis de visitar el Parador de Turismo situado en el antiguo convento de Santa Clara del siglo XVI. En su interior destacan dos hermosos claustros, uno de ellos renacentista con arcos y columnas, el segundo proporciona al conjunto una nota de luminosidad que embellece el entorno.
-EL CASTILLO:
En el año 713 los musulmanes invaden la Península Ibérica y Trujillo sería una de las ciudades que cayeron rápidamente. En el siglo IX los árabes deciden construir una fortaleza que los resguarde de las continuas idas y venidas de las tropas cristianas de camino a las batallas del sur ibérico, el actual Castillo. No fue hasta el año 1232 cuando, por fin, pasa a manos cristianas gracias a las Órdenes Militares principalmente. Esta castillo fue considerado de los más seguros, por no decir el más seguro, de cuantos se levantaron en los reinos Cristianos.
El castillo se divide en Patio de Armas y Albacara, de planta cuadrángular y hexágonal respectivamente. El la entrada al Patio de Armas podemos observar la imagen de la Virgen de la Victoria (patrona de Trujillo).
En este mismo castillo el marqués de Villena apoya militarmente el derecho a la Corona de Juana "la Beltraneja" en contra de los intereses de los RR. Católicos.
Ya en el siglo XVI el castilo sufre unas reformas para su conservación así como después de las guerras carlistas del siglo XIX.
El horario de visitas en invierno es de lunes a domingo de 10h a 14 horas y de 16h a 19 horas, y de 16h a 20 horas en verano.

DE TAPAS POR ALMERÍA

Almería tiene su origen en la necesidad defensiva de los árabes. Fue Abderramán III quien fundó la Alcazaba que dio nombre a esta ciudad, Al-Mariy-yat (La Atalaya). Se trata de la mayor fortaleza construida por los musulmanes en España y albergaba, en el interior de su triple muralla, palacios y mezquitas. Durante esta época (s. X), Almería era el principal puerto comercial del Califato de Córdoba y, en su medina, funcionaban más de 10.000 telares. Enclavadas también sobre el cerro de San Cristóbal, son recomendables las vistas sobre el casco antiguo y el puerto. Las murallas de Hayrán se remonta a los días de los Reinos Taifas. Junto a ellas se encuentra el Centro de Rescate de la Fauna Sahariana. Y, como en casi todas las localidades de origen defensivo, el resto del caserío se extiende bajo la Alcazaba; en este caso, hasta el Mediterráneo. Excavadas en las faldas del cerro de San Cristóbal, se encuentran las viviendas trogloditas que conforman el barrio de La Chanca.
-DE TAPAS POR ALMERÍA:
Almería es famosa por sus bares de tapas, que sirven una variedad de tapas imaginativas y sabrosas.
En el reino de las tapas destacan por su cantidad, las patatas al horno, los “cherigans”, el pulpo frito y los taberneros; por su calidad sabor, las gambas, la jibia, los júreles, los boquerones... toda una variedad que en la zona de las Cuatro Calles puede degustarse en históricas tabernas como Casa Puga, situada en la calle Jovellanos, 7, con una carta enorme en las que sobresalen las gambas rebozadas, los revueltos de jamón y ajetes y los champiñones, y en la plaza de los Burros, la Bodeguilla del Marqués de Heredia, con aspecto de café de tertulia; sus baldas y mostradores guardan riquísimos licores y manjares.
En otro estilo, el tópico chabacano de la Andalucía occidental invade con su ambientación sevillana los locales de la calle Trajano. El Cortijillo, La Charca, La Bien Pagá, muestran un ambiente alegre, en que no es raro ni recomendable dejar el fino o la manzanilla sobre la mesa, para arrancarse por bulerías o por soleas. En la calle Real, La Borrachería continua con el mantón y el capote impartiendo lecciones en la cocina, con delicias como el secreto ibérico, las huevas de merluza o la carrillada ibérica. Un poco más abajo, cercana a la Plaza de la Catedral, las Bodegas Montenegro se asoman y ofrecen buen vino junto a tapas de cocina que no os dejaran indiferentes. En la Plaza Virgen del Mar el Kiosco del Mar nos ofrece una amplia carta de tapitas de pescado al aire libre para disfrutar del sol.
En uno de los callejones de Antonio González Egea se despliegan las terrazas más concurridas de la noche: el Ajoli, que destaca por sus vinos y sus patatas asadas y el Turia, conocido por sus filetes rusos. Mesa España, situado en la calla Mendez Nuñez ofrece gran variedad en tapas de calidad en un entorno cuidado y acogedor, lo que repercute en la cantidad, pero ambas se aúnan en su tapa estrella, el cous-cous con pollo al curry.
En la calle Javier Sanz, hallamos La Ermita, de las denominadas tabernas de lujo, con una decoración perfecta y una variedad de delicatessen para el paladar que dejará contentos a los gourmets más exquisitos. Otros bares de la zona son Casa Sevilla, especialmente recomendado pasar por su restaurante, La Tahona, el Minibar (entrar es casi imposible, como se puede deducir de su nombre, pero si lo conseguís probad su pincho de gambas, el lomo adobado y el pescado del día), Entre Amigos, y El Parrilla, creador de los famosos y difundidos “cheringans”, que no son otra cosa que rebanadas finas de pan tostado untados con tomate, jamón u otras sustancias sobre las cuales la imaginación de cada uno coloca desde jamón a tabernero, pasando por la tortilla o el atún.
El Quinto Toro (Juan Leal, 6, junto al mercado), es otro de los clásicos. Callos, fritada de lomo y patatas a lo pobre con huevo frito son sus aperitivos más demandados. El Bar Cielo, junto a la plaza del mercado, ofrece al tapeador pescados, paella a mediodía y un estimulante repertorio en las formas de hacer pulpo (con ali oli, seco, frito...)
Otro de los lugares emblemáticos es la Peña Flamenca El Taranto (Tenor Iribarne, 10) de ambiente flamenco y tapas tan celebres como las de choto crean un entorno agradable situado en unos antiguos aljibes árabes.
Aparte del Mercado Central y alguna que otra pescadería de prestigio, uno de los mejores sitios donde encontrar pescado fresco y variado es El Bar Indalo junto a la del ya mítico Los Claveles.
-COMO IR DESDE EL AEROPUERTO DE ALMERÍA AL CENTRO:
El aeropuerto de Almería está a 9 km de la ciudad. El autobús nº 20 va desde el exterior de la terminal de llegada, hasta el centro de la ciudad, cada 20-40 minutos a partir de las 06:35h hasta las 22:35h, y la duración del viaje es de cerca de 25 minutos, tarifa 0,90€. Las tarifas de taxi son de alrededor 15€.

ISLA CRISTINA

Isla Cristina está situada en la turística Costa de la Luz. Ciudad joven, hospitalaria y marinera, es el paraíso de los salazones y las conservas de pescado, especialmente del atún. No puede dejar escapar una visita a la lonja, en el Muelle Marina, s/n, para ver cómo llegan las gambas, las chirlas o los jureles. Las subastas las realizan a las 10 h y a las 16 horas.
La mojama, las huevas y las conservas de pescado se pueden adquirir en las tiendecitas de la misma calle de la lonja.
Cuenta con numerosos puntos de interés turístico, desde sus magníficas playas o complejos hasta el famoso Carnaval pasando por el Festival Coral del Atlántico.
En su término se encuentra el Paraje Natural de las Marismas de Isla Cristina, complejo de marismas con habitats de distinta salinidad sobre las que se deasrrollan distintas comunidades vegetales y una importante avifauna entre las desembocaduras del río Guadiana y Carreras.

UNA SEMANA EN TUNEZ

Tunez ha tenido un desarrollo muy significativo en las últimas temporadas, ya que ofrece al visitante una gran variedad de opciones vacacionales. Desde la sequedad del sur en el desierto del Sahara, a las playas turquesas de Hammamet o Port el Kantoui y el frescor de las inmaculadas casas de Sidi Bou Said, al norte, sin olvidarnos de la preciosa Isla de Djerba. Todo ello en una atmósfera perfumada de jazmines y de té con hierbabuena. Gracias a sus largas costas, sus altitudes débiles y su posición mediterránea, Tunez goza de un clima más que agradable. Las ciudades de mayor interés son:
-TUNEZ:
En Tunez hay que perderse por la medina y descubrir la gran mezquita Zituna, construida en el siglo IX a partir de las columnas de la antigua Cartago de época romana, el zoco el-Attarine, el mercado de perfumes y el mausoleo de Tourbet el-Bey que conserva los restos de numerosos de numerosos beys, princesas y ministros, el museo de Dar Ben Abdallah (artes y tradiciones populares).
-TOZEUR:
Situada a las puertas del desierto del Sáhara, está construida en el centro de un inmenso palmeral (400.000 árboles en más de 1.000 hectáreas) que está irrigado por doscientas fuentes naturales. En el barrio antiguo de Uled El Hadef, paseará por callejuelas de ladrillos de color ocre hasta la madrasa Sidi Abdallah bu Jemra. Desde el mirador, la vista sobre el palmeral es soberbia. Esta pequeña ciudad de 30.000 habitantes se sitúa al suroeste del país. También merece una visita su mercado al aire libre que reúne vituallas y especias variadas, tejidos, aguas florales, henna, joyas y canastas de mimbre.
-TATAUIN:
Punto de partida para realizar el circuito de los ksur (pueblos fortificados). A 20 km al sur de la ciudad descubrimos varios fortines abandonados antes de llegar a Ksar Uled Soltan, que aún está parcialmente habitado. Si continuamos el itinerario descubrimos Ksar Uled Debab, que sirvió de refugio a los habitantes hasta el siglo XVIII. Un poco más lejos, en el centro de la antigua ciudad de Duirat, las casas troglodíticas se construyeron en las estribaciones de la montaña. En la cima se sitúa un ksar.
-KAIRUÁN:
Se sitúa en el centro del país. Ha guardado todo su peso como ciudad tradicional, y además alberga la mezquita tunecina más antigua. Esta mezquita, fundada a finales del siglo VII, es especialmente famosa por su sala de oración ornamentada con decenas de columnas de mármol. No te sorprendas si el material difiere de una columna a otra: proceden de antiguos emplazamientos romanos. Pasea también por el zoco. Si tomas la calle Sidi Abid Ghariani, harás un recorrido libre de cableado eléctrico y de otro tipo. La medina se manifiesta como en el pasado, a lo largo de pasajes abovedados que albergan porches, patios y siluetas misteriosas de mujeres con velo. Otra curiosidad: el pozo Baruta. Se integra en un edificio del siglo XVII y se cuenta que está vinculado mediante ríos subterráneos al pozo sagrado de La Meca. Un camello con los flancos decorados con pañuelos multicolores se encarga de empujar el agua accionando una noria.
-SIDI BOU SAID:
Plantada a los pies del yebel Manar (montaña del Faro) frente al Mare Nostrum es la población más visitada del país. Se encuentra a 17 km al norte de Túnez. Sus callejuelas inmaculadas, el azul límpido de sus puertas y ventanas, sus misteriosas celosías, sus techos redondeados y su dulce atmósfera mediterránea hacen de ella un lugar atemporal.
-HAMMAMET:
La medina o murallas, la kasba, situada en la entrada de la ciudad vieja. Escala a la cima de las murallas para disfrutar de la vista sobre el puerto. Tómate un descanso en uno de los cafés de la medina para beber un té con hierbabuena o fumar un narguile.
-MONASTIR:
Fundada en 796, es una ciudadela fortificada, cercada por distintos niveles de murallas. Si accedemos al nador, la torre vigía de los monjes, disfrutaremos de una vista soberbia sobre el Mediterráneo. Ve a ver también la mezquita Burguiba que da a un hermoso patio de mármol. Para finalizar, pasea al borde del mar a lo largo de la ruta de la falla.
-ISLA DEJERBA:
Hermoso puerto a la llegada de los pequeños barcos pesqueros. No dudes en pasear por las callejuelas de Humt-Suk para hacer compras y admirar los detalles de la arquitectura de las arcadas. Ve también a la sinagoga de la Ghriba,a 11 km al sur de Humt-Suk. Su interior, ricamente decorado con madera, mosaicos y vidrieras merece sin duda una visita.
-GASTRONOMÍA:
La cocina tunecina es rica y variada y se diferencia de sus vecinos magrebís. Así pues, el cuscús tunecino consiste en una combinación entre verduras (patatas, cebolla, tomate, zanahorias, calabaza, etc), la carne (sobre todo la de la oveja), los merguez o el pescado y la sémola. En cuanto a los platos elaborados con tajine se emplean los ingredientes más diversos entre ellos está la ternera, las patatas y el perejil.